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‘HarpyAventura’, una voz de auxilio por las aves y para las aves.


Se trata de una actividad que busca recaudar fondos para cubrir el mantenimiento de los animales que custodia la Fundación Naturaleza y Ciencia 507. Desde esta instancia llaman a la ciudadanía y al ente gubernamental a abrir mayores espacios para la protección y el resguardo animal.

La Fundación Naturaleza y Ciencia 507, encaminada a la conservación de la vida silvestre y el medioambiente estará realizando este 26 de septiembre, a partir de las 10:00 a.m., un taller virtual denominado ‘HarpyAventura’ para enseñar acerca del cuidado, la protección y cómo se entrena al águila harpía y a otras aves rapaces como gavilanes y halcones.

El sitio de monitoreo de aves rapaces migratorias ubicado en el cerro Ancón, ciudad de Panamá, es uno de los cinco lugares en el mundo con el tránsito de más de un millón de aves. Jorge Moisés Herrera


Karla Aparicio, directora ejecutiva de la fundación, señaló a este medio que la actividad requerirá de la donación mínima de $5 por persona para seguir manteniendo y alimentando a estas aves.

Por lo general son aves que no pueden regresar a la vida silvestre, porque tienen alguna fractura y requieren de los cuidados de una persona.

Ahora con la pandemia, nos hemos quedado sin apoyo ni recursos para continuar ayudando a estos animales”, dijo.

‘HarpyAventura’ un dia con aves rapaces


Durante la ‘HarpyAventura, un día con aves rapaces’ contaremos con la participación de un halcón muy famoso llamado Harry, de nombre científico Falco sparverius o cernícalo americano, que es uno de los halcones más pequeños que existen.

Igualmente contaremos con un gavilán aludo (Buteo platypterus) un ave migratoria a la que llamamos Gandalf; además de dos caracara cabeza amarilla. También presentaremos el video de un águila harpía”, detalló la también bióloga.

Añadió que, aunque para esta sesión de Zoom no contará con un águila harpía en el lugar, dispondrán de una presentación de esta ave nacional, ya que instaló una cámara en uno de sus nidos y pudo obtener información valiosa sobre su comportamiento.

Se trata de un programa grabado de ocho capítulos, pero como vino la pandemia, solo podré presentar uno”, explicó Karla Aparicio.

Según la bióloga, la falta de apoyo no solo es un problema para quienes custodian estas aves, sino también para aquellos que cuidan a los perezosos, culebras y rana dorada en el Valle de Antón, es decir, de todos los que “nos dedicamos a la vida silvestre.

Ahora con esta pandemia, las personas en sus casas han invadido los nidos de las aves, juegan tiro al blanco y llenan a los animales de perdigones o los matan”, declaró.


Por lo general son aves que no pueden regresar a la vida silvestre, porque tienen alguna fractura y requieren de los cuidados de una persona. Ahora con la pandemia nos hemos quedado sin apoyo ni recursos para continuar ayudando a estos animales”

‘HarpyAventura’ Karla Aparicio “directora Ejecutiva de la Fundacion”

‘HarpyAventura’, Karla Aparicio enfatizó que en todos los centros de rescate atienden a los animales que el Ministerio de Ambiente (Mi Ambiente) les lleva, sin embargo, no cuentan con ningún subsidio o partida para hacer frente a los gastos, por lo que recurren a la solidaridad humana.

“Por eso estamos realizando estas actividades, para ver si llegamos a diciembre con estos animales”.

De hecho, en octubre estaremos realizando un curso virtual de fotografía de aves y de vida silvestre; en noviembre tendremos un congreso de todos los centros de rescate de vida silvestre.

Ambas actividades tienen el mismo fin, solicitar fondos para seguir dando mantenimiento a nuestros animales”, puntualizó.

‘HarpyAventura’ Conexión desde la ecología

Tanto el 9 de mayo como el 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de las Aves Migratorias.

El lema de este año es ‘Las aves conectan nuestro mundo’, elegido para destacar la importancia que reviste conservar y restaurar la conectividad ecológica y la integridad de los ecosistemas que apoyan los ciclos naturales y que son esenciales para la supervivencia y bienestar de las aves migratorias.

El lema también subraya el hecho de que las aves migratorias forman parte de nuestro patrimonio natural compartido, y que dependen de una red de sitios distribuidos a lo largo de sus rutas migratorias para la cría, la alimentación, el descanso y la hibernación.

Pero, ¿por qué las aves migran? Según la bióloga, estas aves comienzan su recorrido desde Canadá, ya que no soportan el frío; por esta razón empiezan este viaje tan largo hasta llegar a Suramérica.

‘HarpyAventura’ vuelos migratorios


Es un vuelo hasta Suramérica de 10 mil 500 kilómetros el que realizan las aves adultas, porque las más pequeñas solo vuelan hasta 5 mil kilómetros y esperan que las aves adultas regresen para unirse o regresar.

Ahora mismo estamos pasando por el año migratorio o año Mississippi, pero en octubre y noviembre es que se observan miles de aves migratorias como el gallinazo cabecirrojo (Cathartes aura), el gavilán aludo (Buteo platypterus) y el gavilán de swainson (Buteo swainsonii) pero también se está viendo una migración del águila pescadora”, completó.

“Toda ave migratoria se alimenta para ganar mucha grasa, porque esas son reservas energéticas para soportar todo el viaje migratorio.

Ellas se alimentan en el camino. Los gavilanes tienen una adaptación de vuelo que, a cualquier insecto mal parado, se lo comen.

‘HarpyAventura’ las aves necesitan los bosques

También necesitan los bosques, porque cuando llueve, tienen que esperar que escampe para continuar, ya que solo vuelan de día. Otras especies migratorias, como los patos, vuelan de noche”, aclaró.

Explicó que los incendios forestales son una amenaza para el movimiento migratorio, ya que cambian la temperatura del clima y eso agota a los animales.

En el año 2018 se contó un estimado de 2,914,357 de aves rapaces provenientes de Canadá y Estados Unidos.

El sitio de monitoreo de aves rapaces migratorias ubicado en el cerro Ancón, ciudad de Panamá, es uno de los cinco lugares en el mundo con la migración de más de un millón de aves.

Los otros cuatro sitios están ubicados en Veracruz, México; Eilat en Israel, Kekoldi en Costa Rica y Batumi en la República de Georgia.